La inseguridad alimentaria y las enfermedades crónicas suelen coincidir. En el condado de Los Ángeles, muchos adultos que padecen prediabetes, diabetes de tipo 2 e hipertensión también tienen un acceso limitado a alimentos saludables.
El programa piloto Food Rx, una asociación entre la Anthem Blue Cross Foundation y el Banco Regional de Alimentos de Los Ángeles, estudió si el acceso constante a alimentos nutritivos, combinado con una educación nutricional estructurada, podría mejorar los resultados de salud medibles.
Los resultados apuntan a mejoras clínicas y conductuales significativas en un periodo de 12 semanas.
Los participantes recibieron:
Los adultos inscritos en el programa dieron positivo en inseguridad alimentaria y padecían enfermedades como diabetes o hipertensión. Se evaluaron los marcadores de salud al principio y al final del programa para valorar su impacto.
Después de 12 semanas, los participantes mostraron cambios mensurables en varios indicadores clave de salud:
Los cambios en la A1C y la presión arterial son clínicamente significativos. Incluso reducciones modestas pueden disminuir el riesgo cardiovascular y reducir la probabilidad de complicaciones a largo plazo.
Para los participantes, estos cambios se traducen a menudo en una mejora de los niveles de energía y una mayor sensación de control sobre su salud.
Los marcadores clínicos mejoraron junto con los cambios en los hábitos diarios:
La mejora sostenida de la salud depende de un comportamiento rutinario. Al combinar el acceso a los alimentos con la educación, el programa ayudó a los participantes a adquirir habilidades prácticas que pueden seguir utilizando después de las 12 semanas.
Tras finalizar el programa, el 73% de los participantes de un centro asociado se inscribieron en el Programa de Prevención de la Diabetes de los CDC.
Este nivel de seguimiento sugiere que el apoyo nutricional estructurado puede reforzar el compromiso con servicios sanitarios preventivos más amplios.
Del proyecto piloto se desprenden varias conclusiones:
Aunque el programa piloto no era un ensayo controlado aleatorio, las mejoras constantes en múltiples indicadores proporcionan pruebas sólidas de que los programas integrados de nutrición pueden mejorar los resultados sanitarios.
El gasto sanitario en Estados Unidos se concentra en gran medida en la gestión de las complicaciones derivadas de las enfermedades crónicas relacionadas con la dieta. Programas como Food Rx ilustran cómo la inversión previa en nutrición puede cambiar los indicadores de salud medibles.
La estructura del programa ofrece varios aspectos prácticos para iniciativas similares:
A medida que los modelos de alimentación como medicina se extienden por todo el país, proyectos piloto como éste aportan datos valiosos sobre su viabilidad e impacto.
El proyecto FoodBox se asocia con proveedores de atención sanitaria y planes de salud para ofrecer nutrición médicamente adaptada a los miembros de Medi-Cal que reúnan los requisitos necesarios en toda California. Los programas se diseñan con supervisión clínica, entrega continua y objetivos de salud mensurables.
Mejorar los resultados de las enfermedades crónicas requiere algo más que planes de tratamiento. El acceso a alimentos nutritivos sigue siendo una de las intervenciones más prácticas y ampliables que existen.