La crisis de hambre en Washington está creciendo, con más de un millón de residentes –incluido uno de cada seis niños– que enfrentan escasez de alimentos, lo que convierte la inversión sostenida en un acceso alimentario equitativo en una prioridad urgente de salud pública. Kaiser Permanente responde a este desafío combinando más de 3 millones de dólares en subvenciones para seguridad alimentaria y una amplia participación de voluntariado con alianzas escolares y comunitarias que llevan alimentos saludables directamente a la vida cotidiana de las familias. A través del apoyo a grandes bancos de alimentos, centros de recursos escolares innovadores y colaboraciones culturalmente arraigadas con comunidades indígenas, Kaiser Permanente contribuye a construir un sistema alimentario más resiliente y centrado en la dignidad. El artículo también explora el Centro de Excelencia “Food Is Medicine” de la organización, que integra comidas médicamente adaptadas, recetas de productos frescos y apoyo nutricional en la atención sanitaria para abordar conjuntamente las enfermedades crónicas relacionadas con la dieta y la inseguridad alimentaria y nutricional. En conjunto, estos esfuerzos ilustran un modelo escalable para alinear los sectores de salud, educación y comunidad con el fin de promover la alimentación, la salud y el bienestar de las comunidades de Washington.
Lee el artículo