Avena con frutas del bosque
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Some mornings there is no time to cook, and that is exactly when overnight oats earn their place. You put everything together the night before — oats, milk, a spoonful of chia seeds — and wake up to a creamy, cold breakfast already waiting in the fridge. Top it with whatever berries you have on hand and you have a meal that feels like a treat but does real work for your body. This version keeps things simple and satisfying, no fancy ingredients required.

Prep Time: 5 min
Chill Time: 6-8 hours (overnight)
Total Time: 5 min
Servings: 2

Meal Type: Breakfast
Health Tags: Cardiac

Por qué funciona esta receta

  • La avena es uno de los mejores alimentos para el corazón. Contiene un tipo de fibra llamada betaglucano que ayuda a reducir el colesterol LDL, el que se acumula en las arterias. Un tazón diario de avena es algo que los cardiólogos recomiendan desde hace décadas, y la avena de la noche a la mañana le proporciona los mismos beneficios sin ningún esfuerzo matutino.
  • Las bayas añaden sabor y un potente aporte de antioxidantes. Los arándanos, las fresas y las frambuesas tienen un bajo contenido en azúcar en comparación con muchas frutas, y están repletas de compuestos vegetales que ayudan a proteger las paredes de los vasos sanguíneos. Su acidez natural hace que no sea necesario añadir mucho edulcorante.
  • Las semillas de chía espesan la avena y añaden omega 3. Sólo una cucharada sopera de semillas de chía contiene más ácidos grasos omega-3 de los que la mayoría de la gente obtiene al día de fuentes vegetales. Además, absorben el líquido durante la noche, lo que da a la avena una textura cremosa, como la de un pudin, sin necesidad de productos lácteos.

Ingredientes:

  • 1 taza de copos de avena tradicionales (no instantáneos)
  • 1 taza de leche de almendras sin azúcar o leche láctea baja en grasa
  • ½ taza de yogur griego natural desnatado
  • 1 cucharada de semillas de chía
  • 1 cucharada de miel o sirope de arce (opcional)
  • ½ cucharadita de extracto de vainilla
  • ½ taza de arándanos frescos o congelados
  • ½ taza de fresas frescas o congeladas, cortadas en rodajas
  • Una pizca de canela
  • Opcional: 2 cucharadas de nueces picadas para decorar

Instrucciones:

  1. En un tarro o bol con tapa, mezcla la avena, la leche, el yogur, las semillas de chía, la miel (si la usas) y la vainilla. Remover bien para que todo se mezcle.
  2. Tapar y meter en la nevera durante al menos 6 horas, o toda la noche.
  3. Por la mañana, remueve la avena. Si están demasiado espesos, añada un chorrito de leche y vuelva a remover.
  4. Vierte la mitad de la avena en cada cuenco o cómela directamente del tarro.
  5. Cubre con arándanos, fresas, una pizca de canela y nueces, si las usas.
  6. Sírvelo frío o caliéntalo en el microondas durante 1-2 minutos si prefieres un desayuno caliente.

Notas y sustituciones:

  • Nota renal: Utilice leche de almendras o de avena en lugar de leche láctea para reducir el fósforo. Omita las nueces si está limitando el potasio. Las bayas son una opción de fruta con menos potasio.
  • Sin lácteos: Omite el yogur griego y añade 2 cucharadas más de semillas de chía para espesar. La textura será ligeramente más fina, pero seguirá siendo cremosa.
  • Añade más proteínas: Añade una cucharada de mantequilla de frutos secos o sírvelo con un huevo duro.
  • Conservación: Se conserva en el frigorífico hasta 3 días, ideal para preparar comidas. Añade la cobertura de bayas fresca cada día.
  • Nota sobre el gluten: Utiliza avena certificada sin gluten si sigues una dieta sin gluten.

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